LA LEY DEL SUELO Y URBANISMO DEL PAÍS VASCO-INCIERTO FUTURO

15 / 09 / 2021

En próximas fechas expirará el plazo de adaptación de los Planes Generales a las determinaciones de la Ley 2/2006 de Suelo y Urbanismo del País Vasco. Recordemos que la disposición transitoria segunda de la citada norma establecía un plazo de ocho años para que se produjera tal adaptación, plazo que fue prorrogado por otros siete más por la Ley 2/2014 de 2 de octubre, de modificación de la Ley 2/2006. Lo cierto es que a fecha de hoy y a punto de expirar el plazo, la mayor parte de los ayuntamientos de Euskadi no han sido capaces de proceder a tal adaptación.

La deficiente calidad legislativa de la citada ley y su rápida obsolescencia hacen que proceder a una nueva prórroga no sea, a mi juicio, la mejor solución.

Es necesaria y urgente la redacción de una nueva norma que palie los efectos y la rigidez extrema de la anterior y posibilite  que el planeamiento no se convierta en un objetivo inalcanzable y fácilmente impugnable con nefastas consecuencias. Recordemos, por su ilustrativo título, el artículo publicado en El Consultor Urbanístico del magistrado D. Jose R. Chaves Garcia “El planeamiento urbanístico: un kraken administrativo sometido a la jurisprudencia”

Obviamente hay que ser políticamente valiente y, de una manera decidida,  afrontar el problema.

No se me escapa la dificultad pero la realidad es que en la actualidad no somos capaces de generar suelo que permita el desarrollo de las necesidades inmediatas, ni siquiera las que se proyectan a medio plazo.  Cualquier cambio en el planeamiento exige unos plazos desalentadores para cualquier inversión seria.

No solo me estoy refiriendo al sector industrial sino también al residencial. Me explico: una cosa es la teoría – innecesaridad de crecimiento, pirámide poblacional decreciente etc.- y otra, la práctica-. En la actualidad existe una demanda de suelo residencial que no puede ser cubierta  lo que, y reconozco que estoy simplificando, produce un encarecimiento del suelo y por lo tanto de la vivienda no protegida que resulta inasumible para la mayor parte de sociedad  incluso con los tipos actuales de interés.

Fenómenos como la emigración, la mejora de la situación económica, la salida de nuestros jóvenes treintañeros de la casa de sus padres etc. pueden hacer cambiar el paradigma y nosotros no seremos capaces de responder a la velocidad necesaria.

Se trata, en  resumen, no tanto de reparar el vehículo defectuoso sino de crear uno nuevo. Soñar es libre.

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